Sábado, 19 de Septiembre - 13.20
Hacía poco más de 25 minutos que había llegado a la redacción. Otro sábado más y nos preparábamos para el cierre de la edición especial del Diario PERFIL, al cumplirse los cuatro años de su relanzamiento.
Mientras chequeaba mails, recibo un mensaje de texto: "Acaba de llegar Lozada y el contador". Sabía de quién se trataba y dónde estaba. Mi fuente me avisaba que el juez a cargo del Juzgado de Instrucción número 1 de Santa Cruz y responsable de investigar las causas contra el poder kirchnerista en su propio terruño, Santiago Lozada, había llegado al bar de siempre. Cómo todos los sábados, no había llegado sólo, estaba acompañado de Victor "Polo" Manzanares, el contador del matrimonio presidencial y responsable, entre otras cosas, de confeccionar las dudosas declaraciones juradas del patrimonio K.
Estábamos detrás de esa foto desde hace varias semanas pero siempre ocurría algo que impedía lograrla. Pasaron algunos segundos hasta que llamé a mi compañero en Río Gallegos, sabía que si la obteníamos íbamos a tener en nuestras manos la prueba fundamental de la connivencia entre la Justicia y el poder político. Poder mostrar con un sólo cuadro cómo funciona la Justicia santacruceña. El Juez, tomando un café con una pieza clave del poder al que tiene que investigar. El sábado se dio todo. Una postal de la impunidad. El resumen de una manera de hacer política.
A las 13.54 recibo el mensaje de texto de mi compañero: "Lozada me reconoció. Se van. Ya los tengo". A las 14.31, me llega un mail a mi casilla. Tenía un archivo adjunto, obvio.